DELETRÉALO

«¿Me lo puedes deletrear?» ¿Cuántas veces habéis escuchado esta pregunta fastidiosa a la hora de dar vuestro apellido? Doble infinito.

En mi caso ocurre con el apellido pero hay personas que les pasa con el nombre incluido. Desde que tengo uso de razón, parte de mi vida social ha consistido en deletrear mi apellido: en el registro civil (de esta me libré, fueron mis padres), en el médico, en el colegio, en el supermercado, en el trabajo, cuando te lo pregunta tu amiga, tu novio o su familia.

Cada uno de vosotros tiene una coletilla al hablar, una palabra que repetís, la mía es mi apellido. Y eso no es todo, aun deletreándolo, la probabilidad de que esté bien escrito es ninguna entre todas. Sería millonaria si apostara. ¿He dicho que me libré de tener que deletrearlo en el registro civil? Sí, pero recientemente tuve que ir a modificarlo. No es broma, llevaba años mal escrito.

«Suaseneger». Seguro que la mayoría de vosotros no lo ha escrito bien nunca, Google os lo ha tenido que corregir, como a mí. Yo lo había buscado como «Swassenager», lo confieso. Otro ejemplo mítico es el apellido «Nahasapeemapetilon» del personaje Apu de los Simpsons. Prueba a decirlo a la primera sin coger aire.

Y ya no hablemos de la pronunciación. Es muy gracioso ver a alguien cómo desempeña tal esfuerzo mental al mismo tiempo que se le hincha la aorta, para decir tu apellido en voz alta y que te haga sentir compasión por tener que interrumpirle y corregirle. Piensas, «venga, ya casi lo tienes». He llegado a contabilizar la duración de ese momento en 2:03 minutos titubeantes.

A pesar de todo, me gusta tener un apellido que sea difícil para muchos y curioso para otros, un apellido que va precedido de una historia y seguido de una anécdota o sonrisa. Me gusta escuchar la frase «Perdone señorita, usted no figura aquí con ese apellido».

Pero lo realmente llamativo es el origen del apellido, el porqué lo tenemos. Al menos en occidente, en la Edad Media, ¿sabíais que algunas familias se apellidaban según el oficio al que se dedicaban para diferenciarse de otras familias? O también según características físicas muy notorias, por ejemplo «Rubio».

También es interesante que dependiendo del país del que procedas exista una manera u otra de apellidarte por ejemplo, la mayor parte de los apellidos rusos tienen origen patronímico que significa que añaden el sufijo -óvich o -évich para el género masculino y el sufijo -ovna o -evna para el femenino. 

O que en otros países la mujer todavía deba sustituir su apellido «de soltera» por el de su marido al contraer matrimonio.

¿Y vosotros habéis vivido alguna situación similar? ¿Habéis tenido que deletrear vuestro apellido? ¿E interrumpir a alguien que iba a cometer una atrocidad verbal con vuestro apellido?

NZNP

4 comments

    • Nizeta Niprincesa

      Jajaja me encanta, es tan fascinante la cantidad de nombres que albergas…Sólo te diré que lo patentes 😉

  1. qué poder de la palabra, sea el tema que sea me sacas una sonrisa!
    a mi me ha pasado, por eso siempre que digo mi apellido lo acompaño de un ‘doble ele ese’
    mua!

    • Nizeta Niprincesa

      jiji ^^ y yo que me alegro ¡muchas gracias preciosa! jaja vamos, lo acompañas de un trabalenguas 😛

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