SHIT’S WATERFALL

Y de pronto, llovió mierda. 

Seguro que muchos de vosotros habéis tenido que compartir piso o estáis compartiéndolo y la convivencia con otras personas trae consigo muchas anécdotas, rarezas, peculiaridades e inverosimilitudes varias. También os habréis topado con vecinos mamones que ponen música a altas horas de la madrugada, sí, la historia de siempre pero que si te toca pared con pared no te haría ni p* gracia, believe me.

¿Por qué os cuento esto? Porque el problema no lo tengo en mi convivencia con los demás del día a día, lo tengo con «agentes» externos. Me explico, cuando no puedes controlar ciertas molestias que ocurren en el exterior de tu casa y te afectan directamente, llega a ser como tener una espinilla prominente en el culo que no te puedes sustraer sin pellizcarte hasta que deje de doler por insensibilidad. He aquí mis espinillas en forma de poema recitados con crudeza:

«Gaviotas» 

Gaviotas alejadas de la costa,

Gaviotas urbanizadas,

Gaviotas que graznan de madrugada,

Gaviotas que se aparean enfrente de tu ventana,

Gaviotas que se pelean por un trozo de cordón arrojado en otro tejado,

Gaviotas que se ríen, Gaviotas patiamarillas, Gaviotas moteadas,

Todas joden por igual a las 4 de la mañana. 

«Vómito»

Aquella mañana de verano,

salí a mirar el buzón,

por si recibía una carta con restos de tu olor,

pero lo único que encontré en la entrada,

fueron los restos de la última cena de una persona embriagada.

«Puro»

Puro, tu olor es a puro,

recorre el pasillo sin ventilación,

y decide alojarse en nuestro portón,

y poco a poco invade el interior y somos conscientes, 

que el humo no se disipará tan fácilmente,

maldito fumador, trágate el humo por favor y no inhales más vida.

«Palomas»

Oh paloma Oh ¿por qué no emigras? ¿por qué no hibernas? 

¿Por qué no vives en lo alto de la montaña?

¿Por qué tienes que cagar aguarrás por toda la ciudad?

¿Por qué no dejas de arrullar?

¿Por qué te apareas hasta la saciedad?

¿Por qué transmites tanta enfermedad?

¿Por qué anidas en mi tejado del baño con falso techo y un agujero que no vemos?

¿Por qué rascas y rascas a cualquier hora del día?

Pues llegó una fría tormenta que provocó granizo y serias consecuencias,

Dejé de escucharte, tal vez huiste, tal vez moriste,

Y de pronto, llovió mierda. Llovió una cascada de mierda. 

Y volvió el silencio y la calma entre tanta marea por limpiar.

Caras de sorpresa y de asco, la que nos espera, vamos a flipar.

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Literalmente durante la tormenta, empezaron a caer varias cascadas de color marrón oscuro casi negro a través de nuestros focos del baño. Por si fuera poco, después de limpiar profundamente en repetidas ocasiones con productos desinfectantes, guantes y mascarilla (solo la llevo yo, que soy una exagerada y alérgica a los ácaros del polvo) y algún que otro cántico para que la lluvia nos diese una tregua, a los pocos días empezaron a llover gusanos.

«Gusanos»

 Te retuerces, te contoneas para provocarme,

No sé de dónde vienes ni qué pretendes,

Mejor vete y dile a los demás que dejen de espiarme,

Hay otras tierras en las que rebozarse.

Invasión: en la imagen central, la larva se halla aún en la fase previa a la pupa, imagen de la derecha

Obviamente desde el primer momento, nos pusimos en contacto con el casero y éste nos mandó a sus dos y únicos manitas chapuceros. Después de intentar reparar el circuito eléctrico (porque nos quedamos también sin luz en parte de la casa) continuábamos varias semanas teniendo que hacer uso de los plomos y velas porque cada dos por tres saltaba la luz. Supuestamente repararon el agujero que habría en el techo exterior por el que entraban las palomas y entró también el agua maldita. Les preguntábamos en inglés que qué había allí arriba y no nos contestaban…Únicamente por sus caras y por la cantidad de fauna, flora y suciedad con la que bajaron del techo nos pudimos imaginar lo abandonada y no reformada que estaba esa parte de la casa.

Las humedades del techo del baño y su respectivo olor era insoportable (teníamos un baño underground pero sin graffitis) así que después de volver a contactar con el casero, volvieron a venir los mismos a cambiar el techo, parece que sólo vienen si nosotros nos quejamos, no por tener que repararlo en sí, una acción sencillamente lógica, pues no.

baño

Imagen cedida por mi compañera de piso

Yo me quedo con el momento en el que se trajeron un microondas y sin decirnos nada, se pusieron a comer en nuestra cocina como Peter por su casa.

A todo esto, aún seguimos esperando que vengan a terminar de masillar y pintar el techo del baño. Por suerte ya no caen gusanos (han metamorfoseado en moscas), pero sí tierra del techo a medio terminar (hemos tenido que tapar agujeros para que no entren esas moscas).

Hace poco volvió a llover y nos salieron «hilos» de agua por las paredes de manera inexplicable, provocando humedades en los pasillos.

Seguro que ahora corréis a darle un abrazo a vuestro compañero de piso que no saca tan a menudo la basura o que se deja platos por fregar.

 Y vosotros, ¿qué tipo de inconvenientes habéis experimentado en vuestra convivencia fuera de lo común?

Siempre vuestra,

NZNP

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